1. LA BIBLIA ES INSPIRADA
Las Escrituras de toda la Biblia son verbalmente inspiradas por Dios. No solamente las ideas fueron inspiradas; aun las palabras usadas lo fueron, pues los escritores originales fueron movidos por Dios a escribir lo que Él quería que dijeran.
Por tanto, creemos que:
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Las Escrituras son la revelación que Dios ha dado de sí mismo a la humanidad.
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Son infalibles (nunca se equivocan).
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Son la guía divinamente autorizada de nuestra fe, creencia y manera de vivir.
(2 Timoteo 3:15–17; 1 Tesalonicenses 2:13; 2 Pedro 1:21).
2. EL ÚNICO DIOS VERDADERO
Hay un único Dios verdadero. Se ha revelado como Aquel que siempre ha existido, sin agente o causa externa que lo formara (Isaías 43:10). Él es el Creador del cielo y de la tierra (Génesis 1:1) y el único que redime, salva o rescata a la humanidad del pecado y de sus dolorosas consecuencias (Isaías 43:11).
Dios se ha revelado también como un solo Ser (Deuteronomio 6:4) que consiste en tres personas interrelacionadas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (Mateo 28:19; Lucas 3:22).
Este concepto de un solo Dios en tres personas se expresa con la palabra Trinidad.
3. EL SEÑOR JESUCRISTO ES PLENAMENTE DIOS
El Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, siempre ha existido. Él tampoco tiene principio ni fin (Apocalipsis 1:8). Para completar su misión de sacrificio terrenal, se hizo hombre al nacer de una virgen, concebido por el Espíritu Santo (Mateo 1:23; Lucas 1:31, 35).
Vivió una vida perfecta, absolutamente sin pecado (Hebreos 7:26; 1 Pedro 2:22). Mientras estuvo en la tierra, obró muchos milagros por medio de la unción del Espíritu Santo (Hechos 2:22; 10:38).
Para restaurar a la humanidad caída, murió en la cruz como sustituto por los pecados de cada persona (1 Corintios 15:3; 2 Corintios 5:21). Fue levantado de los muertos por el poder sobrenatural de Dios (Mateo 28:6; Lucas 24:39; 1 Corintios 6:14; 15:4).
Desde su resurrección ha sido exaltado y está sentado a la diestra de Dios (Hechos 1:9, 11; 2:33; Filipenses 2:9–11; Hebreos 1:3).
4. LA CAÍDA DEL HOMBRE
La humanidad fue creada buena y recta, pues Dios dijo: “Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza”. Sin embargo, la humanidad, por voluntad propia, no hizo caso a las instrucciones de Dios y decidió hacer lo que sabía que era malo y equivocado.
En consecuencia, la humanidad cayó de la inocencia y la bondad, e incurrió así no solo en la muerte física, sino también en la espiritual, la cual es la separación de Dios (Génesis 1:26–27; 2:17; Romanos 5:12–19).
5. LA SALVACIÓN DEL HOMBRE
(Una de las cuatro doctrinas cardinales)
La salvación es la liberación de la muerte espiritual y de la esclavitud del pecado. Dios da salvación a todo el que cree en Él y acepta su oferta gratuita de perdón.
La única esperanza de redención de la humanidad del estado caído de pecado es mediante la sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, sangre que fue derramada al morir Jesús en la cruz.
La experiencia de salvación ocurre cuando una persona:
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Se arrepiente ante Dios de sus pecados y de su naturaleza pecaminosa.
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Cree que la muerte y resurrección de Jesús borran sus pecados y le otorgan perdón.
Al poner la fe en el amor y la salvación gratuita de Dios, la persona experimenta el lavamiento de la regeneración, la obra renovadora del Espíritu Santo y es declarada justa delante de Dios.
En el momento de la salvación, el creyente se hace heredero de la esperanza de la vida eterna prometida por Dios (Lucas 24:27; Juan 3:3; Romanos 10:13–15; Efesios 2:8; Tito 2:11; 3:5–7).
6. LAS ORDENANZAS DE LA IGLESIA
Algunas iglesias usan el término sacramentos en vez de ordenanzas. Sin embargo, el término sacramentos puede transmitir la idea de que se produce una obra espiritual automática al recibirlos.
Las Asambleas de Dios llaman al bautismo y a la Santa Cena ordenanzas, porque son prácticas religiosas establecidas por Jesús mismo. Al cumplir estos deberes espirituales, se recuerda a los cristianos una obra importante que ya ocurrió en el corazón del creyente.
7. EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO
(Una de las cuatro doctrinas cardinales)
Todos los creyentes pueden recibir el bautismo en el Espíritu Santo y, por tanto, deben esperarlo y buscarlo ardientemente, según el mandato de nuestro Señor Jesucristo.
El bautismo en el Espíritu Santo fue la experiencia normal de los cristianos en la iglesia primitiva.
8. LA EVIDENCIA FÍSICA INICIAL DEL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO
El bautismo en el Espíritu Santo está acompañado de la evidencia física inicial de hablar en otras lenguas, según el Espíritu concede expresarse (Hechos 2:4).
Esta experiencia es distinta en propósito y uso del don de lenguas descrito en 1 Corintios 12.
9. LA SANTIFICACIÓN
La santificación es el acto de separarnos del mal e identificarnos con lo bueno, recto y moralmente puro. Es un proceso que ocurre cuando los cristianos se entregan a Dios (Romanos 12:1–2; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:12).
10. LA IGLESIA Y SU MISIÓN
La iglesia consiste en todas las personas que han puesto su fe en Jesucristo como único remedio para sus pecados. Es el cuerpo de Cristo, y Cristo es su cabeza.
El propósito de Dios es buscar y salvar a los perdidos, ser adorado y formar un cuerpo de creyentes maduros en la fe (Mateo 28:19; Marcos 16:15; Efesios 4:12).
11. EL MINISTERIO
La participación en el ministerio es un mandato bíblico con el propósito de evangelizar, adorar a Dios y edificar el cuerpo de Cristo (Marcos 16:15–20; Juan 4:23–24; Efesios 4:11–16).
12. SANIDAD DIVINA
(Una de las cuatro doctrinas cardinales)
La sanidad divina es parte integral del evangelio y un privilegio para todos los creyentes (Isaías 53:4–5; Mateo 8:16–17; Santiago 5:14–16).
13. LA ESPERANZA BIENAVENTURADA
(Una de las cuatro doctrinas cardinales)
Los creyentes serán arrebatados para reunirse con el Señor y vivir eternamente con Él (Romanos 8:23; 1 Corintios 15:51–52; 1 Tesalonicenses 4:16–17; Tito 2:13).
14. EL REINO MILENARIO DE CRISTO
Cristo reinará en la tierra durante mil años, trayendo la redención de Israel y el establecimiento de la paz universal (Apocalipsis 20:1–6).
15. JUICIO FINAL
Habrá un juicio final en el que los que murieron sin aceptar la salvación de Cristo serán juzgados y condenados a castigo eterno (Mateo 25:46; Apocalipsis 20:11–15).
16. CIELOS NUEVOS Y TIERRA NUEVA
“Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia”
(2 Pedro 3:13; Apocalipsis 21–22).
